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Cómo montar una asociación cannábica
Sin riesgos, en privado y con seguridad. Estos son beneficios de la puesta en marcha de una asociación cannábica, una sociedad que tiene el objetivo de abastecer y suministrar marihuana para el autoconsumo entre sus afiliados.
De este modo, sin correr riesgos innecesarios, montar asociación cannábica es una buena decisión siempre que se sigan los pasos correctamente.
La Coalición Europea para una Política de Drogas Justa y Eficaz, organización sin ánimo de lucro conocida como ENCOD, por sus siglas en inglés, fue la que concibió la propuesta de establecer los clubes sociales de cannabis.
Actualmente el ente trabaja activamente para reformar la legislación sobre drogas en toda Europa y ha declarado que los círculos sociales de cannabis tienen la meta de preservar los derechos de los consumidores y productores de cannabis.
Seguro y personal
Una asociación cannábica es una agrupación de consumidores que apoya a sus integrantes en el cultivo y consumo marihuana para su consumo personal de modo seguro.
Para lograrlo, la asociación debe gestionar y controlar un cultivo de cannabis de alta calidad, así como su adjudicación entre los integrantes del grupo.
Una entidad de este tipo siembra, distribuye cannabis únicamente para sus miembros y no provee de marihuana a nadie que no pertenezca a la asociación, por lo que su funcionamiento es muy similar al de un club privado.
Precisamente por esto, es un requisito imprescindible que una asociación cannábica opere discretamente y no esté abierta a cualquiera que desee entrar, lo que garantiza en gran medida un modo seguro y claro de obtener marihuana sólo para sus integrantes.
Transparentes y participativos
Una asociación cannábica es transparente y participativa desde la siembra de las semillas hasta el procesamiento y la supervisión del producto final. Además, su estructura es la misma que la de una organización sin ánimo de lucro que se financia a través de las cuotas pagadas por sus asociados.
Respecto a la participación, hay que resaltar que la mayor parte de los miembros generalmente se involucran activamente en los procesos de cultivo y distribución. Esto es importante, ya que en este tipo de organización la oferta depende de la demanda.

En una asociación de este tipo se sabe anticipadamente la demanda de cannabis de cada usuario para así producir la cantidad precisa para cada uno de los integrantes.
Sin ánimo de lucro
Una asociación cannábica es un entidad sin ánimo de lucro y, cuando genera recursos económicos, serán utilizados únicamente para impulsar los objetivos de la asociación.
Es por ello que en algún momento, pueden crearse oportunidades de trabajo relacionadas con la producción de bienes y servicios, siempre que se encuentren dentro de la legalidad.
Registro legal
A pesar de su carácter privado una asociación de esta clase debe estar registrada legalmente y tiene un reglamento interno que obliga a que cada asociado tenga un voto en una asamblea general que se debe celebrar una vez al año.
Y, precisamente, tal como sucede con otras agrupaciones legales, una asociación cannábica tiene el deber de informar por escrito acerca de sus actividades y consumos en esa asamblea general anual, por lo que se aconseja mantener un registro de sus actividades.
Todo esto ocurre respetando la legislación vigentes relacionada con la protección de datos, ya que la información de la inscripción, así como de la producción, siempre se mantendrá anónima.
Salud, responsabilidad y diálogo
Una asociación cannábica tiene siempre presente la salud de sus miembros y del público, y por lo tanto, siempre se cultiva el cannabis mediante medios orgánicos sin el empleo o utilización de componentes químicos perjudiciales.
Al mismo tiempo, es una prioridad educar a sus integrantes acerca del uso responsable y seguro de la marihuana, y una apertura permanente al diálogo constructivo con los cuerpos de seguridad.
¿Cómo crear una en España?
La puesta en marcha de una asociación cannábica tiene un primer paso indispensable, que es realizar una Asamblea Constitutiva, que derivará en la formación de una junta directiva en la cual deben estar al menos tres socios fundadores que serían el presidente, el secretario y el tesorero.
Son estos integrantes, quienes deben redactar los estatutos de la asociación y también un acta fundacional que deberá ser aprobada y firmada por todos.
Ocasionalmente, para montar asociación cannábica se suele recurrir a los estatutos de Pannagh, el primer círculo cannábico formado en España.
Igualmente, los expertos recomiendan adherirse a la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) para certificar el funcionamiento de la asociación y apoyar el progreso del movimiento asociativo español.
En la página de la FAC https://confac.org/ se recomienda consultar la documentación que hay publicada, entre ellos destaca, el informe Muñoz y Soto que debe ser de lectura obligada para todos aquellos que formarán parte de la junta directiva de la asociación.
También allí es recomendable leer la guía de clubes, guías de asociaciones, el código penal vigente y las guías de cannabinoides.
A continuación, es necesario consultar la legislación, los estatutos, el acta fundacional, la solicitud de inscripción en el registro de asociaciones y entidades sin ánimo de lucro de la comunidad autónoma donde se encuentre la sede de la asociación.
Una vez recabada toda la información, se recomienda consultar con un servicio legal especializado para que aclare cualquier duda que haya podido surgir durante este proceso para tener la certeza de que se cumplen los requisitos.
Más adelante, con toda la documentación por duplicado nos presentaremos en el registro correspondiente para la entrega formal de los documentos.
CIF provisional
Una vez realizada la entrega de documentación, otro de los pasos para montar una asociación cannábica es ir a la delegación de Hacienda con la hoja sellada por el registro y realizar la solicitud del CIF provisional, con el cual se podrá funcionar como una asociación constituida legalmente.
A partir de aquí, lo siguiente es recabar más información acerca de todo lo relacionado con el funcionamiento de la asociación cannábica, como las normas, las diferentes aplicaciones del cannabis, asuntos legales y los socios.
Los socios
Otro de los pasos para montar una asociación cannábica es conseguir los socios que vayan sumándose a la iniciativa para lo cual un requisito es que entreguen su DNI, que abonen una cuota, que admitan el consumo frecuente de marihuana y, desde luego, que no tengan antecedentes penales.
Código interno
De acuerdo con los expertos en el tema, es primordial redactar un código de régimen interno así como un protocolo de contracción de riesgos, para saber los pasos concretos que debemos dar, de producirse problemas con la autoridad.
Para la redacción de ese documento es esencial el asesoramiento de un abogado, para posteriormente elaborará un dossier que detalle la política y la actividad de la asociación, el código de régimen interno, sus estatutos y el programa de acciones.
Esta información es la que entregaremos a los interesados en formar parte del proyecto para invitarlos a una futura asamblea.
Votación
El sistema de gestión o funcionamiento de la asociación, la cual tendrá que ir variando a medida que el número de socios aumente o disminuya; la selección del local donde se ubique la sede, el programa de funciones y foros, son algunos de los aspectos que habrá que someter a votación.
La votación es importante porque lo deseable es que las decisiones que se tomen estén consensuadas por la mayoría de los socios.
Previsión de consumo
Al montar asociación cannábica se debe acordar estipular el total de marihuana que los integrantes usan mensualmente para establecer debidamente una previsión del consumo.
Se aconseja que estas previsiones sumen y el resultado final será el que legitime a la asociación para proveer a los asociados.
Producción o compra mancomunada
Otro de los pasos para montar una asociación cannábica está relacionado con la producción. Los especialistas recomiendan el auto-cultivo para ajustar la producción a la previsión de consumo previamente realizada.
Cuando la asociación no posea los medios para producir su propio cannabis, la salida deberá ser una compra mancomunada, pero antes, hay que presentar adecuadamente los importes de producción o de adquisición a todos los socios en un informe lo más claro posible.
Hay que destacar que la previsión máxima de consumo tiene un límite de 60 gramos mensuales por socio. Y tanto, si la marihuana procede del autoabastecimiento como de la compra, los precios deben ser notificados con total transparencia.
De la misma forma, el precio final deberá estar debidamente detallado y desglosado.
¿Cómo funciona?
Para la puesta en marcha de una asociación cannábica debemos tener en cuenta que no está permitido promocionar el consumo fuera de los propios socios, que deberán tener garantizada su participación democrática en cualquier decisión.
Conforme la asociación vaya creciendo las personas responsables de su funcionamiento deben tener definidas sus funciones específicas. De forma que ya sea en la producción, la contabilidad o la administración, todo debe ser oficializado a través de contratos.
Cada aspecto laboral y normativo debe ser respetado en sus trámites tal como sucede en cualquier otra asociación.
Por último nunca estará demás establecer la diferencia entre lo que es un Coffee Shop y una asociación cannábica. El Coffee Shop es un lugar que dispensa marihuana para cualquier usuario que acuda al local, porque actúa como una tienda normal y obtener beneficios, es su fin último. Por su parte, montar asociación cannábica tiene el objetivo de proveer el consumo a sus socios, sin la intención de obtener ganancias.
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